¿Conformarse o transformarse? Primera parte
“NO OS CONFORMÉIS…, SINO TRANSFORMAOS…” (Romanos 12:2)
Escribe Chuck Swindoll: “A los humanos nos gusta imaginar que somos una raza de individuos duros, como algunos héroes de la historia, o como “llaneros solitarios”. Pero la realidad es que odiamos parecer diferentes, por miedo a ser excluidos y rechazados, o a que nos tilden de fanáticos. Para evitarlo, nos conformamos a este mundo. Es una característica que se puede ver en los niños, con su deseo de agradar, en los adolescentes, para quienes seguir la corriente del grupo es tan importante, y en los adultos, cuando trabajamos todas las horas del día para tener lo mismo que el vecino.
“Ser diferente, por sí solo, no tiene ningún valor, y hasta puede ser contraproducente. Lo que Dios busca en nosotros es la disposición a ser trasformados radicalmente. “Así que, hermanos, os ruego… que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” (Romanos 12:1-2).
Para lograr esa meta, hagamos dos observaciones: 1) La transformació
¿Conformarse o transformarse? Segunda parte
"NO OS CONFORMÉIS., SINO TRANSFORMAOS." (Romanos 12:2)
La transformación:
1) Demanda sacrificio. No nos resulta fácil, natural, ni es algo automático. Para lograrlo, tenemos que llegar a ser "un sacrificio vivo". El problema de los sacrificios "vivos" es su tendencia a querer escaparse del altar, para tener que volver una y otra vez a ser sacrificado. La salvación se produce en un instante, es una experiencia única e irrepetible, pero no así el sacrificio. Éste es un compromiso diario y continuo que hace que nuestra naturaleza obstinada sea atraída de vuelta al altar, conforme nos rendimos a Dios cuantas veces sea necesario. No esperes a que tu vieja naturaleza mejore, ni estés dispuesto a morir a menos de que sepas que tu sacrificio es totalmente genuino. No dejes que el proceso te desaliente mientras lucha por obtener la victoria; tu vieja naturaleza y tu espíritu regenerado son enemigos entre ellos, porque ".éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais" (Gálatas 5:17). No se trata de aniquilar la carne por completo, sino de crucificarla cada vez que quiera tomar el control; no dejes que ésta coarte o menoscabe tu compromiso a crecer espiritualmente.
2) La transformación tiene dos caras: la mente y la voluntad: ".Que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios." (Romanos 12:1). Eso demanda una decisión firme de la mente y de la voluntad, porque nuestros cuerpos no se van a rendir por sí solos. Hasta que no decidas firmemente "ofrecer tu cuerpo a Dios", tu carne actuará con toda libertad. ".Antes estabais entregados por entero al servicio del mal, esto es, a toda clase de vicios y pecados; pero ahora debéis entregaros sin reservas al servicio de lo que es justo y santo" (Romanos 6:19 Castilian). Cuando cedes a tus bajos impulsos, cosechas pecado. Cuando te rindes a Dios, cosechas su bendición.
Por Bob y Debbie Gass, con la colaboración de Ruth Gass Halliday
"Por amor de Sion no callaré y por amor de Jerusalén no descansaré... hasta que restablezca a Jerusalén y la ponga por alabanza en la Tierra..." (Isaías 62:1,7)
http://armagedon.ucoz.es/