No le tengas miedo al fracaso. Primera parte
“...AUNQUE SIETE VECES CAIGA EL JUSTO, VOLVERÁ A LEVANTARSE”
(Proverbios 24:16)
Hasta que no superes el temor al fracaso, no te atreverás a tomar ningún riesgo. La lección más importante para recordar cuando fallas es no darte por vencido. La historia nos demuestra que el fracaso puede convertirse, de hecho, en el puente al éxito. Napoleón ocupaba el puesto 42 en una clase de 43 alumnos, y sin embargo levantó un ejército que conquistó una buena parte del mundo. George Washington perdió dos tercios de las batallas militares que emprendió, y sin embargo, y contra todo pronóstico, ganó la Guerra de la Independencia y cambió la historia de los Estados Unidos. Alberto Einstein era un alumno tan lento que le recomendaron que no estudiara Física sino otras materias; y sin embargo llegó a ser el padre de la era atómica. Cuando se habla de esos personajes, no se recuerdan sus fracasos sino su contribución al mundo. Sólo serás un fracasado si te quedas estancado en tus fallos.
Fracasar no es algo definitivo, sino más bien una opinión, aunque mientras no sea tu opinión, puedes volver a intentarlo y triunfar. “...Aunque siete veces caiga el justo, volverá a levantarse” (Proverbios 24:16)” En su discurso inaugural, el presidente de los Estados Unidos Franklin Roosevelt dijo a la nación: “A lo único que tenemos que temer es al temor mismo.” El fracaso no es terminante; siempre puedes volver a empezar. Sin embargo el temor al fracaso puede dañar tus sueños, si te impide intentarlo de nuevo. Después de hacer una lista de todas las cosas negativas a las que estamos expuestos, como tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligros, espadas, Pablo añade: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). La palabra para ti hoy es: no le tengas miedo al fracaso.
Por Bob y Debbie Gass, con la colaboración de Ruth Gass Halliday
"Por amor de Sion no callaré y por amor de Jerusalén no descansaré... hasta que restablezca a Jerusalén y la ponga por alabanza en la Tierra..." (Isaías 62:1,7)
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