Aprende de la experiencia Primera parte
“DESPUÉS DE HABER
DEMOSTRADO SU PERFECCIÓN MEDIANTE ESTA EXPERIENCIA…“
(Hebreos 5:9
Castilian)
¿Te ha ocurrido alguna vez que estás buscando trabajo y todos
los
anuncios que te interesan requieren experiencia previa? Es
frustrante;
¿cómo vas a conseguir la experiencia si no te dan el trabajo? Se
cuenta
que el nuevo presidente de un banco le preguntó al antiguo el
secreto
del éxito. Éste replicó: ‘Tomar buenas decisiones.’ ‘Sí, ¿pero cómo
se
toman?’ preguntó el primero. El otro respondió: ‘Con la
experiencia.’
Perplejo el nuevo presidente insistió: ‘¿Cómo se consigue
la
experiencia?’ a lo que el otro respondió: ‘Por medio de las
malas
decisiones.’ La experiencia es un maestro exigente; primero te da
el
examen y luego te enseña la lección. ¡Dios está buscando gente
con
experiencia! Cuando trabajas en su obra, Él usa todas tus vivencias,
por
muy dolorosas que hayan sido. Para el Señor, todo son clases que
has
pagado. Jesús “…a través del sufrimiento aprendió lo que es
la
obediencia… habiendo sido perfeccionado…” (Hebreos 5:8-9).
La
perspectiva lo cambia todo, sobre todo cuando aprendes a ver las
experiencias
de la vida con nuevos ojos. Por ejemplo, si has sufrido en
un área
determinada –como culpa, temor, ira, adicción o inseguridad- eso
te hace apto
para entender y ayudar a otros. La experiencia no es tanto
las cosas que te
pasan, sino lo que tú haces con ellas. Teniendo esto
en cuenta, pregúntate:
‘¿Puede mi sufrimiento ayudar a otros?, ¿puede de
esta desgracia salir algo
bueno que ministre a otros?’ Cuando pasas por
momentos de prueba, tienes dos
alternativas: rendirte o crecer. Pedro
tembló cuando le preguntaron: “…¿No
eres tú de sus discípulos? Él negó y
dijo: ¡No lo soy!” (Juan 18:25). Pero
luego se arrepintió y volvió a
entablar una relación con Jesús después de su
resurrección, fue lleno
del Espíritu Santo y acabó dirigiendo la iglesia. ¡La
experiencia no
tiene sustituto!
Por Bob y Debbie Gass,
con la
colaboración de Ruth Gass Halliday
experiencia Segunda parte
“…EL SEÑOR DA LA SABIDURÍA…” (Proverbios
2:6)
Contrariamente a la creencia popular, la experiencia no es el mejor
maestro –lo es la experiencia “ponderada”. Todo el mundo tiene experiencias,
pero lo que cuenta es cómo se usan. Todos empezamos nuestras vidas como un
cuaderno en blanco. Cada día que pasa tenemos la oportunidad de anotar nuestras
experiencias. A medida que pasamos las páginas, adquirimos más entendimiento. Lo
ideal sería que al progresar, nuestro cuaderno se llenara de observaciones. Pero
no todos sacan el mayor provecho de este cuaderno. Algunos dejan el cuaderno
cerrado y raramente escriben algo en él. Otros llenan las páginas pero nunca
sacan tiempo para leerlas, reflexionar sobre lo escrito y adquirir mayor
sabiduría. Pero hay unos pocos que no sólo dejan constancia de sus experiencias,
sino que se detienen para reflexionar acerca de ellas. La reflexión se convierte
luego en entendimiento, de modo que no sólo vivimos la experiencia, sino que
también aprendemos de la misma. Todos conocemos a personas con muchos
conocimientos pero poco entendimiento. Tienen los medios pero no entienden el
significado de las cosas. ¿Dónde radica el problema? Viven la vida sin hacer
ninguna reflexión ni evaluación. Después de 25 años no han adquirido 25 años de
experiencia, sino que han ganado un año de experiencia repetido 25 veces… Para
triunfar en la vida tienes que dejar que tus experiencias te aporten sabiduría.
Por lo tanto, ralentiza la marcha; la sabiduría se adquiere con el paso del
tiempo, no de la noche a la mañana. Luego, profundiza; el tesoro está en el
fondo, pero tienes que ahondar para conseguirlo. Por último, inclínate ante
Dios. Ponte de rodillas y háblale porque “…el Señor da la sabiduría…”
(Proverbios 2:6).
Por Bob y Debbie Gass,
con la colaboración de Ruth
Gass Halliday
Aprende de la experiencia
Tercera parte
“¡ADQUIERE SABIDURÍA!... ENGRANDÉCELA, Y ELLA TE ENGRANDECERÁ…”
(Proverbios 4:7-8)
En el tema de la experiencia, se puede decir que todos
experimentamos más de lo que entendemos. El jugador de baloncesto Earl Wilson
dijo: ‘La experiencia te permite reconocer el error cuando lo vuelves a
cometer’. No nos engañemos, pasan demasiadas cosas en nuestra vida para poder
entenderlas todas. Por muy inteligente que seamos, nuestro conocimiento nunca
irá a la par de nuestra experiencia. Por lo tanto, tenemos que sacarle el mayor
provecho a lo que entendemos. Al final de cada día deberíamos preguntarnos:
‘¿Qué he aprendido hoy?’ Nuestra actitud hacia experiencias no planeadas o
desagradables determinará nuestro crecimiento. Steve Penny, director de S4
Leadership Network en Australia observó: “La vida está llena de desvíos
inesperados. Ahí ocurren cosas que parecen dar al traste con nuestros planes.
Haz que estos desvíos se conviertan en algo positivo. Trátalos como excursiones
especiales y giras de aprendizaje. No te resistas a ellos, porque si lo haces,
nunca aprenderás su propósito. Disfruta de esos momentos, y antes de que te des
cuenta, estarás de nuevo en el camino que te habías trazado, pero seguramente
más sabio y fuerte gracias a ese pequeño desvío.” La falta de experiencia puede
salir cara. Nuestra mayor ignorancia no es lo que todavía nos falta por aprender
sino lo poco que sabemos todavía. Harry Golden resaltaba: “La arrogancia de los
jóvenes es consecuencia directa de no haber sufrido suficientes consecuencias.
El pavo que todos los días se acerca al granjero para que le dé más grano, no
está equivocado; lo que pasa es que nadie le ha hablado de la Navidad.” No
puedes evitar equivocarte pero puedes reducir el número de errores, crecer
gracias a ellos y no repetirlos.
Por Bob y Debbie Gass,
con la
colaboración de Ruth Gass Halliday
Aprende de la experiencia Cuarta
parte
“BIENAVENTURADO EL HOMBRE… QUE ADQUIERE ENTENDIMIENTO” (Proverbios
3:13)
La experiencia tiene un precio y no puedes ganar experiencia sin
pagarlo. Sólo tienes que esperar que el precio no sea mayor que el valor de la
misma. Y a veces no sabrás cuál es el precio hasta que hayas ganado la
experiencia. Sin embargo, no aprender de ella es aún más costoso. Es trágico
pagar el precio y no aprender la lección, sin embargo eso ocurre a menudo.
Cuando vivimos una experiencia negativa, queremos salir corriendo y decir:
‘Nunca volveré a hacer eso.’ Pero no, no huyas de tus experiencias; por el
contrario, evalúalas y aprende de ellas. Recuerda que las experiencias evaluadas
hacen que te destaques entre la multitud. No hay muchos que tienen por costumbre
reflexionar sobre sus experiencias, pero cuando conoces a alguien que sí lo
hace, te percatas enseguida.
Se cuenta que un zorro, un lobo y un oso fueron
a cazar juntos. Cada uno de ellos cazó un ciervo y el oso le preguntó al lobo
cómo deberían dividir el botín. Éste dijo: ‘Cada uno debería recibir un ciervo.’
En ese momento, el oso se comió al lobo. Luego le hizo al zorro la misma
pregunta. Éste ofreció darle su ciervo al oso y le sugirió que también se
comiera el ciervo cazado por el lobo. ‘¿De dónde sacaste tanta sabiduría?’ le
peguntó el oso. ‘Del lobo’ replicó el zorro.
En la escuela de la vida hay
asignaturas difíciles. En algunas nos matriculamos nosotros mismos, en otras nos
encontramos aprendiéndolas involuntariamente. Todas las cosas nos pueden aportar
enseñanzas de gran valor, pero sólo las aprenderemos si de verdad anhelamos
hacerlo y estamos dispuestos a reflexionar sobre ellas.
Por Bob y Debbie
Gass,
con la colaboración de Ruth Gass Halliday