¿Qué errores cometes? Cuarta parte
"LAS PALABRAS DEL SABIO. SON OÍDAS." (Eclesiastés 9:17 Reina Valera Antigua)
Cierto día el rey Sedequías dijo al profeta Jeremías: ".Te haré una pregunta; no me ocultes ninguna cosa" (Jeremías 38:14). Sedequías dio muestras de tener una sabiduría de la que nosotros parecemos carecer. Una persona escribió: "Cambié de ser alguien que evitaba las posibles malas noticias a alguien que las solicita. Desde hace muchos años, he dado permiso a los miembros de mi círculo íntimo para que cuestionen las decisiones importantes que tomo y me den su opinión cuando no estén de acuerdo conmigo. No quiero nunca equivocarme y luego oír a alguien del equipo decir: 'Sabía que era una mala decisión.'" Quiero que la gente sea sincera conmigo a tiempo, no cuando sea demasiado tarde para que su consejo pueda servir de alguna ayuda. Dar la propia opinión antes de tomar una decisión no es falta de lealtad. Tienes que darles permiso a tus subordinados para cuestionar decisiones importantes y no estar de acuerdo con tus ideas. Tal permiso debe ser concedido por los superiores. Muy a menudo los líderes prefieren tener seguidores que hagan la vista gorda, en lugar de alguien que no tenga pelos en la lengua. El problema es que si todo parece tranquilo cuando se toma una decisión, seguro que habrá muchas protestas si se demuestra que ésta fue equivocada." Sir Francis Bacon observó: "Si alguien comienza estando seguro de todo, seguramente acabará con dudas; pero si no le importa empezar con incertidumbre, acabará con seguridad." Dijo Job: "Los que me escuchaban, esperaban callados mi consejo" (Job 29:21). Tienes que preguntarte continuamente: ¿Cuál es mi actitud antes los errores? ¿Asumo responsabilidad si me equivoco? ¿Aprendo de ellos? ¿Estoy abierto a recibir el mejor consejo de otros?
Debbie Gass,?con la colaboración de Ruth Gass Halliday?
"Por amor de Sion no callaré y por amor?de Jerusalén no?descansaré... hasta que?restablezca a Jerusalén y la ponga por?alabanza en la Tierra..."? (Isaías 62:1,7)
"Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo."1
"Por primera vez en su vida, Sara Tucholsky de la Universidad de Oregón no sólo golpeó un cuadrangular en un juego contra la Universidad Central de Washington, pero la pelota salió del campo sobre la cerca.
"Ella pasó la primera base e iba en camino hacia la segunda base cuando ella cayó al suelo. Algo le había ocurrido en su rodilla y no podía correr. Nadie en su equipo podía ayudarla a pasar por el resto de las bases porque si la tocaban, ella quedaría fuera. Fue en ese momento cuando sus oponentes de la Universidad de Washington la levantaron y la cargaron alrededor de las bases y hasta casa. 'Todos los miembros del equipo estaban llorando. Este acto tocó a muchas persona' dijo Tucholsky."2
No sé si estos niños eran cristianos o no, pero que ejemplo tan increíble para todos nosotros. Al hacer lo mismo sin duda estaríamos ayudando a cumplir con "la ley de Cristo."
Se sugiere la siguiente oración: "Dios mío, por favor ayúdame a siempre estar disponible a ayudar a los demás cuando su carga sea muy pesada para llevarla a cuestas por sí mismos. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén."
1. Gálatas 6:2 (NKJV).