Padres controladores
“Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.”1
Un lector de encuentro diario escribe decir cómo parece que su esposa escucha más a su madre que a él. El se siente frustrado y quiere saber lo que puede hacer.
Realmente es sorprendente cuántos hijos adultos aún son controlados por padres dominante. Siempre que se permiten a sí mismos estar bajo el control de cualquier otra persona — ya sea un padre, un cónyuge dominante o incluso uno de sus hijos — tienen un problema. Es una señal de su inmadurez.
Recuerdo haber tenido a un policía en uno de mis seminarios quien declaró que los niños que estaban en problemas con la ley en su ciudad, muy a menudo tenían padres que les temían a ellos; esto es, a sus propios hijos y permitían que sus hijos los controlaran.
Personas que buscan controlar a otros lo hacen por su falta de madurez e inseguridad. Ellos sólo se sienten seguros cuando están en control. Esto, por supuesto, les da una falsa sensación de seguridad ya que es un mecanismo de defensa para evitar el hacerle frente a sus inseguridades.
Por otra parte, los adultos que permiten que otros los controlen también lo hacen debido a su falta de madurez e inseguridad. Tienen miedos a defenderse a sí mismos y tomar el control y la responsabilidad de su propia vida. Como adultos debemos de ser nosotros mismos: bajo nuestro control y dirección — no ser independiente en las relaciones, pero interdependientes.
Además, cuando los adultos permiten ser controlados por otros, no pueden estar bajo el control o la dirección de Dios. Y cuando las personas (incluyendo a algunos pastores legalistas) intentan controlar a otros, ellos intentan juegan el papel de Dios en la vida de las otras personas.
En cuanto a las parejas de casados que permiten ser controlados por cualquiera de sus padres, se están poniendo en una situación en la que tendrán grandes conflictos conyugales. Como lo enseña la Biblia, cuando nos casarse, dejamos a nuestros padres y dependemos el uno del otro. Es decir, vamos a cortar el cordón umbilical emocional que nos mantiene vinculados y controlados por un padre dominante. Si nuestros padres no cortar el cordón y nos dejan ir, entonces debemos cortarlo nosotros mismos.
El mismo principio se aplica a adultos solteros que tienen un padre que le gusta controlar y a quien ellos aun le permiten que los controle.
Es verdad, no es fácil de cortar el cordón umbilical emocional que nos ha mantenido unidos desde que estábamos en el útero. Traten de cortarlo y el padre fanático del control se molestará y tratará de hacernos sentir culpables, pero ese es su problema y no somos responsables de su reacción. Cortar el cordón comienza al decir, "no," después "no," y, a continuación, "NO" si se necesita hacerlo.
Pueden practicar el decir “no” a los vendedores, como algunos vendedores por teléfono que tratan de presionarnos. No tienen que dar una razón por la qué dicen “no”. En otras palabras, comiencen diciendo “no” primero en los lugares más fáciles de hacerlo. Entre más lo hagan, se sentirán más fuertes y con más confianza en sí mismos. Puede tomar un tiempo para ustedes los tímidos, pero también pueden aprender a hacerlo. O tomen un curso en formación asertiva. Valdrá su peso en oro.
Recuerde, sólo somos controlados por otros cuando se los permitimos. Por otra parte, y lo más importante de todo, si queremos que nuestras vidas estén bajo el control y la dirección de Dios, tenemos que salir del control de cualquier otra persona — ya sea un padre, un niño o incluso un cónyuge. Las parejas maritales deben de ser iguales entre sí con ninguno de ellos controlando a su pareja.
Mañana analizaremos cómo tratar a los que les gusta culpar a los demás, los que utilizan la culpa para controlar incluso a sus hijos adultos.
Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, por favor libérame para que no permita ser controlado por los demás y a no tratar de controlar a los demás. Libremente le confío el control de mi vida a tu Espíritu Santo. Y por favor ayúdame a darles a los demás la misma libertad. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, Amén.”
1. Génesis 2:24 (NVI).
Enfrentar tus temores a la gente. Segunda parte
"NO TEMAS DELANTE DE ELLOS." (Jeremías 1:8)
Otro rasgo de personalidad que contribuye a nuestro temor a la gente es lo que podemos llamar "El Crítico". Es esa parte de ti que siempre está juzgando tu comportamiento, comparándolo desfavorablemente con el de los demás, apuntando a tus carencias y recordándote que eres un fracasado. Las expresiones favoritas de este tipo de personas son: 'Eres tonto, ¿por qué no haces nunca bien las cosas? Mira lo capaces que son fulano y citrano. ¿Por qué no puedes ser más como ellos?' Mientras que "el aprensivo" sufre de ansiedad, "el crítico" sufre de baja autoestima. ¿Cuál es la solución? Aprende a sustituir las expresiones de autocrítica por: 'Ellos son lo que Dios les hizo que fueran; y yo soy como Dios me hizo; me acepto a mí mismo como una creación exclusiva. Puedo cometer errores, pero no soy un error. Con la ayuda de Dios, me estoy esforzando por ser esa persona que Dios hizo, digna de ser amada y llena de capacidades.'
"La Víctima" es otro rasgo de personalidad que resalta nuestros temores. Es esa parte de nosotros que se siente impotente y sin esperanza, que cree que somos incapaces e indignos, que ve obstáculos insalvables en nuestro camino y se lamenta del estado de las cosas. Entre sus expresiones preferidas se encuentran dichos como: 'No puedo. no vale la pena. Nunca seré capaz de hacer eso. ¿Para qué intentarlo siquiera?' Sustituye ese modo de hablar de víctima por: 'No tengo que ser perfecto ahora. Soy una nueva criatura en Cristo y estoy creciendo un poco más cada día. Decido ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Puesto que Dios dice que puedo, escojo creer que puedo. Y claro que podré, en su tiempo y a su manera.' Enfrenta tus temores. Haz lo que has estado temiendo hacer. La promesa de Dios es: ".Yo estoy contigo." (Jeremías 1:19). Eso es todo lo que necesitaba Jeremías, y eso es todo lo que tú necesitas también.
Debbie Gass,?con la colaboración de Ruth Gass Halliday?
"Por amor de Sion no callaré y por amor?de Jerusalén no?descansaré... hasta que?restablezca a Jerusalén y la ponga por?alabanza en la Tierra..."? (Isaías 62:1,7)
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