1. Dar o no el diezmo
“¡Ay de ustedes, fariseos!, que dan
la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero
descuidan la justicia y el amor de Dios. Debían haber practicado esto, sin dejar
de hacer aquello.”1
Un lector de Encuentros Diarios comparte
cómo es que él está profundamente endeudado y pregunta si debería dejar de pagar
el diezmo (dar una décima parte de sus ingresos) hasta que pague su deuda. Otros
afirman que el diezmo era una regla del antiguo testamento y por lo tanto, no es
aplicable hoy en día.
Esto es un error.
En primer lugar, no creo
que podamos dar de más a Dios. Su palabra nos recuerda de la promesa de Jesús en
Lucas 6:37 “Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena,
apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les
medirá a ustedes.”
En segundo lugar, el diezmo es sin duda una regla del
antiguo testamento y el modo ordenado de Dios para continuar su trabajo en la
tierra. “no robaras o darás falso testimonio,” también fueron leyes del antiguo
testamento. ¿Han sido invalidadas el día de hoy? Por supuesto que no. Tampoco lo
ha sido el diezmo. Esto sigue siendo la forma ordenada en la que Dios financia
su trabajo en la tierra. Como se ve en la escritura de hoy, Jesús le confirmó a
los orgullosos fariseos que el diezmo seguía siendo
importante.
Reconozcámoslo, si cada cristiano diera el diezmo — incluida
el pago de la viuda de ácaro — habría fondos suficientes para realizar el
trabajo de Dios en la tierra. La tragedia es que incluso aquí, en los Estados
Unidos, uno de los países más ricos del planeta y una de las naciones más
bendecidas, el diezmo está muy descuidado por muchos cristianos. Esto es algo
que me es muy difícil de comprender. Nosotros, a quienes se nos ha bendecidos
abundante y se nos ah dado tanto, damos muy poco al final.
Hace algunos
años el especialista en investigación, George Barna reportó en una edición de su
correo electrónico quincenal, Al día con Barna, las siguientes
alarmantes estadísticas:
“Los ingresos de las iglesias han bajado en los
últimos 12 meses. Una razón puede ser la disminución en la proporción de
personas que dan el diezmo.
Basándonos en nuestra más reciente
investigación aquí están algunos de los aspectos del informe de esta
semana
“La proporción de adultos cristianos que dan el diezmo ha bajado
un 62 % en el año pasado.
"Sólo el 6 % de los hogares de personas que han
aceptado a Dios dieron el diezmo a su iglesia en 2002.
“El diezmo, cuando
se produce, es generalmente entre los protestantes: 5 % de los adultos que
asisten a las iglesias protestantes dieron el diezmo el año pasado, en
comparación con menos de una décima parte del 1 % entre los
católicos.
“Entre los grupos más probables de dar el diezmo están las
personas mayores de 55, los graduados universitarios, evangélicos, republicanos,
conservadores y los residentes del Sur, pero no hubo un sólo segmento/grupo
entre los cuales al menos el 10 % dio el diezmo.”2
¿Es
sorprende que tantas misiones cristianas y ministerios batallan por sobrevivir y
están atados de manos debido a falta de fondos, y por qué tantas personas se
quedan sin hogar, con frío, hambre y mueren de desnutrición y sufrimiento sin
ayuda? Y ¿por qué tantos alrededor del mundo aun no han escuchado el
Evangelio?
Lamentablemente, en muchas de nuestras iglesias 95 % de
nuestros ingresos se destina a nosotros mismos y sólo el 5 % en las misiones.
Así que mientras el dar el diezmo es sumamente importante tanto así lo es
hacerlo en forma responsable así como lo es la entrega de las ofertas. Sugiero
que designemos dónde y cómo queremos que nuestros Diezmos y ofrendas se
utilicen. Esto no quiere decir que debemos descuidar el Ministerio de nuestra
Iglesia local, pero también no debemos de descuidar el dar ministerio a las
necesidades de los demás al otro lado de la calle o alrededor del mundo. Y no
descuidar el apoyo a los ministerios de la iglesia (que son también una parte
vital de la Iglesia Universal) que están haciendo el trabajo de la Iglesia en el
mundo exterior. Y no descuidar el apoyo a aquellos que llegan a otras personas
con el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Decimos que no podemos
darnos el lujo de dar el diezmo. Si es así, ¿por qué sería que Dios ordenó que
se financiara su trabajo en la tierra a través de los diezmos y ofrendas de su
pueblo? El hecho es que no podemos permitirnos el no dar el diezmo. ¿Como dicen
las palabras de Dios a los antiguos israelitas (y sus principios son aun
aplicables para el pueblo de Dios hoy en día): “¿Acaso roba el hombre a Dios?
¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: ‘¿En qué te robamos?’ En los
diezmos y en las ofrendas. Ustedes — la nación entera — están bajo gran
maldición, pues es a mí a quien están robando. Traigan íntegro el diezmo para
los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. ‘Pruébenme en esto’ —
dice el Señor Todopoderoso — y vean si no abro las compuertas del cielo y
derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.’”3
Se
sugiere al siguiente oración: “Dios mío, en vista de todas als increíbles
bendiciones que me has dado — siendo los mayores de todos tus regalos la
salvación, el perdón de los pecados y la vida eterna — perdóname por donde te he
robado en el diezmo y en las ofrendas. Y a partir de hoy me comprometo a dar las
ofrendas para tu labor además del diezmo de mi tiempo, mis talentos y mi
ingreso. Gracias por el maravilloso privilegio de poder dar de mi parte para tu
trabajo aquí en la tierra. De todo corazón en el nombre de Jesús,
Amén.”
1. Lucas 11:42 (NLT).
2. The Barna Update:
5/19/03. Un correo electrónico bisemanal de George Barna www.barna.org.
3. Malaquías 3:8-10 (NIV).
Enfrentar tus temores a la gente. Primera parte