La mayordomía. Segunda parte
".EL SEÑOR DE AQUELLOS SIERVOS. ARREGLÓ CUENTAS CON ELLOS" (Mateo 25:19)
En la conocida parábola de los talentos, Jesús hizo hincapié en dos cosas en relación a nuestra mayordomía delante de Dios.
1) ".Dio. a cada uno conforme a su capacidad." (Mateo 25:15). Dios sabe lo que eres capaz de manejar y no te va a dar más, así que no se lo pidas. Él sabe para lo que te ha llamado. El señor no le puso la carga de cinco talentos al siervo que sólo podía rendir con uno o viceversa. No quiere decir que aquellos que tienen muchos bienes sean los mejores administradores, o que los que tienen poco deben de ser malos mayordomos; Dios nos conoce a todos a la perfección y trata con nosotros de acuerdo a ese conocimiento. Así que no tendrás que rendir cuentas a Dios de lo que no te dio, ni de lo que dio a otra persona. Sólo respondes por ti mismo. Sea lo que sea que Dios te haya confiado, lo ha hecho sabiendo que eres capaz de ocuparte de ello.
2) "Después de mucho tiempo regresó el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos" (Mateo 25:19). Puede que nos parezca algo lejano, pero ¡Jesús vuelve otra vez! No ha cambiado de opinión ni de planes. La primera vez vino a salvar, la segunda vez vendrá a reinar -y a recompensar a sus mayordomos. ".¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa.? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo halle haciendo así" (Lucas 12:42-43). No te canses ni te distraigas. Mantén tu mirada en el premio. Imagínate al Maestro diciéndote: '¡Buen siervo!'. Eso es lo que quieres oír ¿verdad?
Debbie Gass,?con la colaboración de Ruth Gass Halliday?
La mayordomía. Tercera parte
"BIEN, BUEN SIERVO Y FIEL." (Mateo 25:21)
En la parábola de los talentos, los dos primeros siervos fueron recompensados por multiplicar lo que se les había confiado. El primer mayordomo dijo: ".He ganado." (Mateo 25:20). Ahora bien, cuando Dios nos confía algo, no se sienta en el cielo y tira de las cuerdas como si fuéramos marionetas, controlando cómo dirigimos sus asuntos. Somos libres para escoger. Podemos echar a perder lo que nos ha confiado o sacar el máximo rendimiento. Los dos primeros siervos hicieron con el dinero de su señor exactamente lo que se esperaba de ellos. Dios nos lo da -pero nosotros tenemos que administrarlo, porque Él no lo va a hacer por nosotros. Prueba de esto es lo que le ocurrió al tercer administrador, que dijo: "Señor, te conocía que eres hombre duro. por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra." (Mateo 25:24-25).
El tercer siervo se parecía a esos que dicen: 'Dios exige demasiado. Tengo miedo de que si le digo que sí, me va a demandar demasiado. Mejor me quedo aquí al otro lado de la barrera donde me siento seguro.' Eso es mala mayordomía y aun peor teología. No dejes que nadie te haga creer que no puedes hacer lo que Dios espera de ti, porque por su gracia, sí puedes. Los dos primeros siervos conocían las expectativas de su dueño; eso es lo que significa ser un buen mayordomo. Sabemos lo que Dios demanda de nosotros porque lo ha escrito en Su Palabra. El elogio del maestro era importante para los mayordomos, puesto que se habían esforzado en su labor. Se les había dado una responsabilidad y la habían llevado a cabo fielmente. Si tu fidelidad a Dios se reflejara en una gráfica, ¿dónde te encontrarías hoy? Si no estás seguro, ¡examínate!
Debbie Gass,?con la colaboración de Ruth Gass Halliday?
"Por amor de Sion no callaré y por amor?de Jerusalén no?descansaré... hasta que?restablezca a Jerusalén y la ponga por?alabanza en la Tierra..."? (Isaías 62:1,7)
"Por amor de Sion no callaré y por amor?de Jerusalén no?descansaré... hasta que?restablezca a Jerusalén y la ponga por?alabanza en la Tierra..."? (Isaías 62:1,7)
Etiquetas: La, Segunda, Tercera, mayordomía., parte, parte/La